¿Qué queso puede comer una embarazada?

¿Qué queso puede comer una embarazada?

Lo primero: ¿Cuál es el riesgo?

El principal riesgo de comer queso durante el embarazo es que muchos quesos contienen bacterias como la listeria, una infección que afecta a la placenta y tiene alta posibilidad de provocar abortos.

Y, ¿Cómo saber qué quesos la contienen?

Generalmente se encuentran en la leche cruda, por lo tanto, los quesos más óptimos para las embarazadas son los quesos pasteurizados, ya que, durante su proceso, se eliminan las bacterias dañinas, mientras que mantiene el resto de beneficios y nutrientes de los lácteos.

Entonces, ¿cuáles son los quesos que puedo comer?

Vayamos al grano y presta atención. ¡Allá vamos!

1. Quesos curados y semicurados

No importa tanto el origen animal de la leche utilizada para el queso (oveja, cabra o vaca) sino su valor nutricional y el índice de lácteo que contiene; asegúrate de ser leche pasteurizada 100%

¿Una buena noticia? Dentro de este grupo podemos encontrar la mozzarella, el provolone y el mascarpone. Te acabamos de hacer feliz ¡lo sabemos!

2. Quesos frescos y de untar

Este tipo de quesos está compuesto por crema o leche pasteurizada que ha sido cuajada añadiendo bacterias de ácido láctico; es decir, se han preparado y calentado para poder combatir cualquier tipo de bacteria dañina (y sí, ¡incluyendo la listeria!)

Y ahora voy a lo importante: el queso cottage y el queso ricotta, ¡puedes mantenerlos en tu lista de la compra!

3. Quesos duros

¡Sorpresa! Por raro que parezca, muchos de los quesos duros sí son considerados médicamente aptos para embarazadas y ¿por qué? porque como habrás descubierto, cuanta menos humedad tenga el queso, ¡mejor!

Y ¿Cuáles son los más aptos? pues el emmental, el queso gouda, el gruyère... incluso el parmesano y ¡nuestro querido queso manchego!

Y ¿bien? Ahora que ya sabes que no tienes que decir que no a todos los quesos durante 9 meses, ¿vuelves a estar feliz y tranquila? ¡Te entendemos!

Sin embargo, y desde TGT, te recomendamos una serie de consejos:

  • Asegúrate en todo momento que el queso, sea del tipo que sea y del animal de origen, la leche se encuentre pasteurizada ¡Lee bien las etiquetas!
  • No se recomienda consumir las cortezas de queso, ¡contienen gran cantidad de mohos y bacterias!
  • Pero sobre todo, ante cualquier duda, ¡consulte con su médico!


  • Y ahora sí, ¡a disfrutar!

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