El Galán: los quesos manchegos por excelencia - Grupo TGT

El Galán: los quesos manchegos por excelencia

Así se hace el galán de los quesos manchegos

Un buen galán es inimitable, y un queso manchego, también. Y en este último caso, lo que los hace únicos es la leche con la que están hechos.

Y es que para que un queso pueda comercializarse como queso manchego D.O.P. tiene que estar elaborado con leche de ovejas de raza manchega. Exclusivamente.

Y es que los quesos manchegos no llevan leche de otros animales ni de ovejas de otras razas, y siguen un proceso de fabricación único.

Este es el camino que sigue esa leche desde la oveja hasta tu mesa, ya transformada en un delicioso (y elegante) galán de los quesos manchegos:

1. Ordeño y transporte

Nada más ordeñar a las ovejas, la leche se refrigera a una temperatura máxima de 4 ºC para prevenir el desarrollo de microbios, y se transporta luego en cisternas que garantizan una temperatura inferior a los 10 ºC durante el viaje y en su lugar de destino.

2. Cuajado y corte de la cuajada

Aquí es cuando la leche comienza su proceso de transformación. Para ello se calienta a una temperatura entre 28 ºC y 32 ºC durante un período de 30 a 60 minutos, se coagula con cuajo natural u otro tipo de enzimas y se va cortando sucesivamente.

3. Moldeado y prensado

¡Hora de darle forma a tu queso! Si alguna vez te has preguntado cómo se hacían los dibujos característicos de la corteza de El Galán, la magia se da en el interior del molde.

La cuajada se deja prensar entre 1 y 6 horas en el interior del molde, que imprime en las caras planas la característica marca de los quesos manchegos conocida como flor, y en el lateral la conocida como pleita.

4. Desmoldado y salado

Una vez que el queso tiene ya su forma, se desmolda y se sala. Esto puede hacerse en seco, con cloruro sódico, o dejando el queso en salmuera entre 5 y 28 horas.

5. Maduración

Llegado este punto, solo queda esperar. Y no poco tiempo, ya que un queso manchego se deja madurar durante un mínimo de 30 días, si pesa menos de 1,5 kilos, y durante un mínimo de 60, si son quesos de más peso.

Durante este proceso, que puede durar hasta 2 años, el queso irá variando su sabor y su textura, e irá ganando intensidad y cuerpo.

Después de 3 meses de maduración, tenemos ya un Galán semicurado de pasta de un intenso color marfil y con un sabor ligeramente ácido, fuerte y sabroso, listo para enamorar a cualquiera.

Aunque si eres de gustos (aún más) intensos, te recomiendo escoger un Galán curado durante 6 meses, o un Galán viejo , que llevará 9 meses acumulando carácter e intensidad y generando un regusto picante que no deja indiferente a nadie.

Ahora ya sabes cómo se forma una estrella quesera como El Galán, pero ¿cómo es la velada perfecta con un manchego como este?

¿Cuál es la mejor manera de disfrutar de El Galán?

Sin duda, acompañada de alguna otra delicia, como un buen vino con Cabernet Sauvignon, la uva que mejor casa con los quesos manchegos.

Y si se trata de un manchego curado, no lo dudes y disfrútalo con una cerveza fuerte o intensa, que combinará a la perfección con él.

¿Quieres un último consejo de cine?

Prueba a degustar tu Galán con miel o mermelada y disfruta del equilibrio perfecto de la combinación de su dulzura con la acidez típica del queso.

Los manchegos son ese tipo de quesos que brilla con luz propia en cualquier tabla y que convierte una tapa en el complemento perfecto para realzar un buen vino o la intensidad de una cerveza.

Encuentra aquí el queso protagonista de tu próxima velada y vive una experiencia de cine.

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